Podría en mis sueños crear la historia más bella de las historias que pudiste conocer. Podía mostrarme tal cual soy con mis tantos defectos y algunas virtudes y así llegar a quererme. Pude querer, pude dejarme querer, pero terminó. No hay vueltas de páginas en esta historia, yo fui quien arrancó cada hoja, cada capítulo. Es difícil mostrarte mi lado oscuro. Mostrarte que no te necesito, que no te quiero, que no me faltas. Y sin embargo lo logré, porque eso es lo que crees tú hoy de mí. Pero por el bien de los dos, fui yo la que tenía que hacer fuerza acá, secar mis lágrimas y seguir adelante en esta situación. Decir no, cuando todo tu cuerpo quiere seguir. Quizás en la próxima vida, la próxima estación, nuestros cuerpos se reconozcan y puedan vivir lo que hoy matamos. Y no me mires, no me busques más. Es la manera de facilitarme las cosas, noto como ya te desanimaste, como ya sientes que no existen motivos para obsesionarte en tenerme. Pronto otra llegara, otra te llenará de besos como lo solía hacer, a otra abrazarás y tomarás de la mano. A otra le dirás te quiero. En cambio yo, siempre estaré pensando en lo que pudimos ser, sin ganas de intentar alguna historia más. Consciente de lo que soy, de quién soy. Seré destinada a mi soledad, y en un tiempo más te veré o me enteraré que pudiste ser feliz con alguien que no soy yo.
Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
Jean Jacques Rousseau
lunes, 16 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)